lo que me sugiere este libro, de entrada, es la necesidad de hacerle públicamente un reconocimiento a la autora.

Fué un honor para mi presentar el libro de Mati Prats, que acaba de publicar. Un libro que, ahora que se ha decidido y ha roto el hielo, espero y casi estoy seguro, no va a ser el último. Porque tiene muchas cosas que decirnos.
Así que, ante todo, muchas gracias, amiga Mati, por ofrecerme esta oportunidad. Porque presentar tu primer libro es un privilegio para mi y porque me satisface enormemente esta muestra de cariño y de confianza a la que no puedo por menos que corresponder con mucha ilusión. O sea, es un placer compartir contigo este momento.
No voy a hacer una presentación al uso, diríamos una crítica del libro. No voy a hacer eso, entre otras cosas, porque yo no soy un especialista en los temas que propone, analiza y escudriña Mati en esta obra. Quiero dar mi versión particular sobre el libro, interesante libro, pero sobre todo mi versión sobre Mati, aunque pueda parecer una osadía por mi parte. Mati es una persona a la que me unen muchos años de relación y de afecto, a la que conozco bien. Podría explicar miles de anécdotas…. Y alguna explicaré.
Pero, en cuanto al libro “El sabor de la nada” es una pieza que ha motivado, verdaderamente, mi interés y, también, me ha sorprendido. Y, lo que me sugiere este libro, de entrada, es la necesidad de hacerle públicamente un reconocimiento a la autora.
Un reconocimiento a su capacidad de conectar, a su valía, a su autenticidad y a su valentía. Sobre todo a su valentía, porque expone en un libro relativamente corto, son sólo 150 páginas, todas aquellas cuestiones que desde el inicio de los tiempos nos estamos preguntando –o no nos queremos preguntar, como dice Mati- Todo sobre nuestra existencia, con un magistral dominio de síntesis de ideas, captan y cautivan al lector desde la primera línea. Eso es muy difícil de conseguir y lo ha conseguido. Y, desde luego, es toda una revelación para una obra prima.
Efectivamente, más allá de los conocimientos, del mensaje que aporta y de las experiencias que la autora explica y que proyecta a modo de borbotones y pinceladas, en una mezcla de ciencia poética; más allá de la narrativa, del ensayo y de la reflexión, lo que hace Mati es hablarnos con el corazón, razonando sobre los temas más profundos y trascendentales del universo.
El libro también me ha causado sorpresa. Porque si Mati es un pozo de sabiduría como diríamos coloquialmente, y yo lo se bien por tantas horas compartidas a lo largo de tantos años, es además capaz de sorprendernos al comunicarnos, de pronto, la noticia de que ha puesto toda esa sabiduría -sus pensamientos- negro sobre blanco. Es decir, que ha escrito un libro y, especialmente a mi, decirme que tenemos una cita para presentarlo. Me gusta esa pasión y esa fuerza positiva con que emprende todas sus aventuras y que guía todo
Me interesa la convicción y la vehemencia con que expone todo el argumentario de los principios en que está anclado su pensamiento. Y quiere que lo conozcamos y por eso, hacérnoslo llegar de forma amena al tiempo que profunda. Me ha interesado su entusiasmo, su sentido del humor, su facilidad –mejor dicho clarividencia- para explicar sus conocimientos y transmitirnos su sabiduría; sus intuiciones, su vasta visión del mundo y la autenticidad con que expresa todo eso. Y, especialmente, me ha interesado su preocupación y su búsqueda y su necesidad de compartirla, al tiempo que su inmenso conocimiento del hombre y del factor humano. Su inmenso conocimiento, en suma, de la persona y su vocación por hacernos comprender todo lo ella sabe para que seamos más felices.
Como he dicho al principio, no pretendo hacer una crítica de este libro, pues lo que de verdad es importante, me ha impresionado y creo que debo destacar hoy aquí, es que una persona como Mati haya querido transmitirnos en un libro todo su bagaje intelectual y existencial, con todo su potencial de aprendizaje. Mati no da soluciones, claro, no lo explica todo. Al contrario, está ávida de “preguntas sin respuestas” y llena de “respuestas sin preguntas”, pero es capaz de entuasmarnos con un lanzamiento de dardos que dan en la diana más universal.
Todo eso, enmarcado en un vasto conocimiento del ser humano, del saber, de lo cotidiano y de nuestro tiempo. Y, sin embargo, como dice ella, profundamente curiosa, no para de interrogarse, de analizar y de llegar a algunas conclusiones que no sirven más que como peldaño para alcanzar la siguiente altura y seguir avanzando en nuevos planteamientos y despejando algunos interrogantes.
Me gustaría acabar definiendo a Mati como la autenticidad, la fuerza, la energía y la alegría. Y en su libro, con un estilo claro y directo, desprende todo eso, con el objetivo de seguir buscando, explicarnos su búsqueda y darnos pistas para buscar. Les recomiendo que lo lean, van a aprender mucho, van a ser más cultos y más sabios y, como dice Mati en su introducción “si sois curiosos, lo pasareis bien conmigo”






